El PSG venció por penales al Arsenal y se consagró campeón de la Champions League por segunda vez consecutiva.

Los penales, con dos tiros enviados fuera, los ejecutados por Eberechi Eze y Gabriel, alargaron la hegemonía europea del París Saint Germain, por segunda vez seguida vencedor de la Liga de Campeones, y encumbran la filosofía y el trabajo del técnico español Luis Enrique, que consiguió su tercer éxito como entrenador en la ‘Champions’, el segundo con el equipo francés, que une al que obtuvo antes con el Barcelona.
La final de Budapest prolongó el maleficio continental del Arsenal, que, a pesar de terminar invicto la competición, el único en conseguirlo, y tener encarrilado el partido, acabó abatido, derrotado, tal y como sucedió hace veinte años, en la única final que había jugado hasta ahora, superado por el Barcelona.
Se repitió su historia y la del PSG, campeón por segundo año seguido y que se sobrepuso al tempranero gol que logró Kai Havertz pero que a la hora de juego neutralizó, de penalti, provocado por el español Christian Mosquera, Ousmane Dembelé, el Balón de oro del que no había noticias hasta ese momento.
El PSG, que añade este éxito al de la Ligue 1, se adentra en el selecto club de entidades que ha conseguido revalidar el titulo alguna vez. Son ocho, pero solo el Real Madrid de Zinedine Zidane consiguió tres con el formato actual del torneo.
