El cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, condenó el ataque armado contra la Comisaría de Naranjito, en Canindeyú, afirmó que se trata de “un grave atentado contra la vida humana, contra las instituciones de la República y contra la paz social” y pidió que el crimen no quede impune. Lo hizo mediante una carta abierta dirigida al comandante de la Policía Nacional, comisario general director César Roberto Silguero Lobos.

En la nota, el pupurado expresó su pesar por la muerte de los suboficiales Herminio Ojeda González y Atilio Martínez Barrios, así como del ciudadano Josimar Escobar Piris.
“Expresamos, por su digno intermedio, nuestra cercanía espiritual a la gran familia policial, especialmente a los camaradas, familiares y amigos de los efectivos fallecidos, quienes ofrendaron su vida en el fiel cumplimiento de su deber”, manifestó.
Sostuvo que ninguna forma de violencia puede justificar el desprecio por la vida ni el intento de sembrar el miedo entre la población y remarcó que “la violencia jamás podrá imponerse sobre la justicia, la verdad y el bien común”.
Asimismo, instó a que las autoridades esclarezcan el caso y sancionen a los responsables.
“Confiamos en que las autoridades competentes desplegarán todos los esfuerzos necesarios para esclarecer plenamente este crimen, identificar, capturar y poner a disposición de la justicia a todos los responsables”, expresó.
El también administrador Apostólico del Obispado Castrense de las FFAA y de la Policía Nacional, añadió que “la aplicación firme de la ley, con estricto respeto al debido proceso y al Estado de derecho, es indispensable para restaurar la confianza ciudadana y reafirmar que el crimen nunca tendrá la última palabra”.
En su mensaje, también llamó a la ciudadanía a rechazar la violencia y el crimen organizado.
“Renovamos nuestro llamado a toda la sociedad paraguaya a rechazar con decisión toda forma de violencia, de criminalidad organizada, de odio y de corrupción. Nadie puede permanecer indiferente frente al avance de la violencia”, señaló.
Por último, exhortó a elevar oraciones por las víctimas y por los integrantes de la Policía Nacional, a quienes encomendó a la protección de Santa Rosa de Lima.
Pidió que la patrona de la institución fortalezca a los agentes “en la fidelidad al deber, la rectitud en el servicio, la defensa de la vida, la búsqueda de la verdad y el compromiso con la justicia”, para que sean “custodios de la paz, defensores de la vida y servidores del bien común”.
