Estados Unidos se plantea enviar hasta 10.000 militares adicionales a Oriente Medio, publicó ayer un medio norteamericano, en plena especulación sobre la eventualidad de una operación terrestre en Irán.

El despliegue supondría un refuerzo considerable de la presencia militar en la zona, al tiempo que el presidente estadounidense, Donald Trump, insiste en que Teherán está participando en unas conversaciones para poner fin al conflicto, que este sábado cumple un mes.
El Wall Street Journal reportó –en la víspera– que el hipotético envío de al menos 10.000 militares le daría a Trump “más opciones militares” en la contienda, en la que participa también Israel.
Esos militares se unirían a miles de soldados y marines ya desplegados en Oriente Medio.
Un responsable iraní avisó el pasado miércoles que en caso de invasión norteamericana de su territorio, Teherán activará a los rebeldes hutíes de Yemen para que ataquen a los buques en el mar Rojo y cierren de facto el estrecho de Bab el Mandeb.
Dicho escenario se sumaría a la obstrucción del estrecho de Ormuz, que ha disparado los precios del petróleo y trastocado el mercado energético global. “No está claro a qué lugar de Oriente Medio irán exactamente esas fuerzas, pero es probable que estén cerca de Irán y la isla de Jark, un polo fundamental para la exportación del petróleo” iraní, indicó el Wall Street Journal.
El Pentágono no hizo de momento comentarios a AFP.
Trump ha pospuesto diez días su ultimátum de ataques contra las instalaciones energéticas de Irán, al destacar un avance en las conversaciones para poner fin a la guerra.
El ejército israelí mientras tanto dijo ayer que llevó a cabo “una amplia oleada de ataques aéreos contra infraestructura del régimen terrorista iraní en el corazón de Teherán”.
PLANTAS NUCLEARES. Israel y Estados Unidos atacaron ayer en el centro de Irán el complejo de agua pesada de Jondab y torta amarilla (concentrado de uranio) de Ardakan, dos sustancias claves para el desarrollo de combustible en el proceso nuclear, sin que haya muertos ni fuga radiactiva, según las autoridades iraníes.
“La planta de Jondab (reactor de investigación de agua pesada) fue atacada por enemigos sionistas y estadounidenses”, denunció el vicegobernador político, de seguridad y social de la provincia de Markazi (centro), Hasan Qamari, según reportó la agencia IRNA.
El responsable provincial aseguró que “no se ha producido ninguna fuga radiactiva y que la población no debe preocuparse en absoluto”.
Qamari consideró que estos ataques reflejan “la desesperación” de los adversarios ante los avances científicos e industriales de la República Islámica y aseguró que no afectarán al desarrollo de las actividades nucleares e industriales de Irán.
Casi al mismo tiempo, la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) anunció que Estados Unidos e Israel han atacado su instalación de torta amarilla (óxido de uranio concentrado) en la ciudad central de Ardakan, donde tampoco ha habido liberación de materiales radiactivos al exterior del complejo.
Esta planta de Ardakan es una instalación clave donde el mineral de uranio se transforma en torta amarilla o concentrado de uranio, un paso intermedio antes del enriquecimiento nuclear.
No es la primera vez que los ataques israelí-estadounidenses alcanzan centros nucleares de Irán en los 28 días de guerra.
La planta nuclear de Natanz ya ha sido golpeada en dos ocasiones durante este conflicto, a lo que Irán ha respondido con el lanzamiento de misiles y drones contra la ciudad israelí de Dimona, muy cerca de instalaciones nucleares.
