La crisis financiera que afecta a Ueno Bank ha llevado al Instituto de Previsión Social (IPS) a formalizar su intervención como acreedor privilegiado ante el Banco Central del Paraguay (BCP). Miles de ahorristas están sin acceso a sus fondos tras la intervención de la entidad.
El IPS busca proteger sus fondos, que ascienden a alrededor de US$ 355 millones, esto representa un 9% de su cartera de inversiones, en medio de un clima político agitado que ha culminado en la renuncia del presidente Santiago Peña esta misma tarde.
La comitiva del IPS, liderada por consejeros, el director jurídico Pablo Morínigo y la gerente financiera Gladys Vera, presentó la documentación requerida al BCP para iniciar el proceso de acreditación de sus créditos. La protección de estos fondos es crítica, dado que forman parte del seguro social que garantiza el bienestar de miles de jubilados en el país.
La situación genera inquietud, a pesar de que desde la gerencia del IPS se ha informado que el pago de haberes y aguinaldos está asegurado a través de planes de contingencia con otras entidades. Sin embargo, la incertidumbre sobre la viabilidad de Ueno Bank causa desasosiego entre la clase trabajadora.
Morínigo enfatizó que este paso es solo el inicio de un proceso más amplio, orientado a salvaguardar los intereses de la institución. Vera agregó que se espera que dentro de unos 15 días, los interventores del BCP finalicen la evaluación patrimonial de Ueno Bank, lo que será determinante para el futuro de los fondos del IPS.
El contexto actual resalta la fragilidad del sistema financiero y las repercusiones que puede tener en la estabilidad política y económica del país.






