Estamos en contra del matrimonio infantil, de los matrimonios forzados y de cualquier forma de abuso contra nuestros niños y adolescentes.
Sin embargo, es importante aclarar que la legislación vigente no obliga a ningún joven de 16 o 17 años a casarse, sino que contempla excepciones que permiten el matrimonio a partir de los 16 años, bajo determinadas condiciones y con las autorizaciones legales correspondientes
La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley que busca eliminar estas excepciones y prohibir el matrimonio de menores de edad. La votación concluyó con 23 votos a favor de la prohibición, 15 votos en contra y 9 abstenciones.
Quienes votaron en contra de la prohibición sostienen que, antes de eliminar por completo esta posibilidad, se debe analizar cada situación y considerar alternativas que permitan reforzar los controles legales, prevenir los abusos y garantizar que ninguna unión sea producto de presiones o imposiciones.
El matrimonio debe ser una decisión libre y voluntaria. Nadie debería casarse por un embarazo, por presión familiar, por imposición de su pareja o por miedo al qué dirán.
Pero también debemos mirar la realidad de nuestro país. ¿Qué ocurre con una adolescente embarazada que no cuenta con recursos económicos? ¿Quién garantiza sus controles médicos, su alimentación y el acompañamiento necesario durante el embarazo? ¿Cómo se asegura que el padre del niño asuma sus responsabilidades?
Prohibir el matrimonio no elimina por sí solo los embarazos adolescentes, las uniones de hecho ni el abandono familiar. Por eso, además de debatir las restricciones legales, es fundamental fortalecer la educación sexual, la prevención, la asistencia social y la protección integral de los menores.
La discusión no debe centrarse únicamente en permitir o prohibir, sino también en cómo garantizar los derechos, la seguridad y el bienestar de nuestros adolescentes.
NO ESTAMOS A FAVOR DE OBLIGAR A NADIE A CASARSE. ESTAMOS A FAVOR DE PROTEGER, ESCUCHAR Y RESPETAR LOS DERECHOS DE NUESTROS JÓVENES.
Porque proteger no significa ignorar la realidad, sino buscar soluciones que realmente funcionen.




